El Hno. Álvarez envía esta actualización desde la ciudad de Concepción, junto con fotos de las secuelas del terremoto en esa ciudad, y de la destrucción en el edificio donde él trabaja. Tuve el privilegio de ser un invitado en casa del hermano de Álvarez en el 2007, y me alegro saber que todos están bien.
Cuando empezó el terremoto a las 6:20 de la mañana, era imposible permanecer en pie en medio del tremendo ruido y el movimiento ondulante, pero levanté las manos a mi Alto Refugio, la Roca Inconmovible Jesucristo. Luego de 1 minuto y 45 segundos los 8,8 grados de intensidad se detuvieron, me reuní con mi familia en el primer piso para dar las gracias a nuestro Salvador por su protección, ninguno de nosotros resultó herido y nuestra casa no fue dañada.
Mi hijo y yo me salimos para ir a nuestro Tabernaculo en Hualpen en medio de calles destruidas. Pasamos por el edificio derumbado de Alto Río, pero no podíamos parar porque nuestro objetivo era llegar a nuestro edificio, demoramos mucho para para llegar allí, mucho polvo en el aire, y finalmente, cuando llegamos, me sentí aliviado. Cuando me acerqué, pude ver que el edificio se encontraba sano y salvo, así que me levanté las manos nuevamente y di gracias a Dios. Entramos y verificamos que no había ningún daño interno.
Hemos hecho todo lo posible para llamar a la mayoría de hermanos y hermanas de nuestra congregación, y se nos informa de que no habían sido heridos y no hubo ningún daño en sus casas.
Cuando empezó el terremoto a las 6:20 de la mañana, era imposible permanecer en pie en medio del tremendo ruido y el movimiento ondulante, pero levanté las manos a mi Alto Refugio, la Roca Inconmovible Jesucristo. Luego de 1 minuto y 45 segundos los 8,8 grados de intensidad se detuvieron, me reuní con mi familia en el primer piso para dar las gracias a nuestro Salvador por su protección, ninguno de nosotros resultó herido y nuestra casa no fue dañada.
Mi hijo y yo me salimos para ir a nuestro Tabernaculo en Hualpen en medio de calles destruidas. Pasamos por el edificio derumbado de Alto Río, pero no podíamos parar porque nuestro objetivo era llegar a nuestro edificio, demoramos mucho para para llegar allí, mucho polvo en el aire, y finalmente, cuando llegamos, me sentí aliviado. Cuando me acerqué, pude ver que el edificio se encontraba sano y salvo, así que me levanté las manos nuevamente y di gracias a Dios. Entramos y verificamos que no había ningún daño interno.
Hemos hecho todo lo posible para llamar a la mayoría de hermanos y hermanas de nuestra congregación, y se nos informa de que no habían sido heridos y no hubo ningún daño en sus casas.
También he recibido información de las otras Iglesias en el área. Ha sido maravilloso recibir llamadas de otros pastores con quieness no había hablado desde hace algún tiempo, el Amor fraternal nos hace saber de nuestros hermanos en la fe y nos enteramos de que tenían sólo unos pocos daños materiales y lesiones menores, pero ninguna situación grave.
Han pasado pocos días después del terremoto, la calma está regresando, los servicios básicos se han restablecido, también los alimentos. Esperamos que pronto todo regresará a la normalidad, a pesar del hecho de que la tierra todavía sigue en movimiento.
Para concluir, podemos decir Gracias a Dios, que es fuerte y poderoso y en su mano está la Tierra y con su propia mano nos ha protegido, dándonos una advertencia de que el juicio está a la mano, mas nos da tiempo para estar preparados.
De todo corazón muchas gracias por sus preocupaciones y el amor Cristiano que nos ha sido expresado también de otros países en el mundo. Dios les bendiga.
Su Hermano & pastor en prueba y tribulaciones, Rodolfo Alvarez
Han pasado pocos días después del terremoto, la calma está regresando, los servicios básicos se han restablecido, también los alimentos. Esperamos que pronto todo regresará a la normalidad, a pesar del hecho de que la tierra todavía sigue en movimiento.
Para concluir, podemos decir Gracias a Dios, que es fuerte y poderoso y en su mano está la Tierra y con su propia mano nos ha protegido, dándonos una advertencia de que el juicio está a la mano, mas nos da tiempo para estar preparados.
De todo corazón muchas gracias por sus preocupaciones y el amor Cristiano que nos ha sido expresado también de otros países en el mundo. Dios les bendiga.
Su Hermano & pastor en prueba y tribulaciones, Rodolfo Alvarez



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